jueves, 6 de enero de 2011

Un Garabato Mental


Eran aproximadamente las cinco de la tarde cuando miré por la ventana. Estaba cerrada, y con la persiana baja hasta veinte centímetros antes de tocar el borde, por lo que algo de luz entraba. Era verano y con una temperatura de aproximadamente treinta grados estaba encerrada, sola y encerrada entre tanto calor con la computadora encendida. Tres ventanas en la barra del escritorio abiertas, solo tres, para que más. En cada una de ella un programa diferente. En cada una de ellas una idea diferente, en cada una de ellas una yo distinta. Es extraño explicarlo porque ni yo lo entiendo, es extraño traducir lo que se siente cuando la verdad yo no lo tengo claro.

Volteé mi cabeza al monitor y luego de vuelta a la ventana, apenas veía solo un par de ramitas y hojas del árbol que esta justo plantado en la vereda. Afuera algo de viento corría, estaba nublado pero la temperatura era la misma. Se escuchaba el ruido de los autos que transitan. No es fácil vivir en la esquina de dos calles por las cuales pasan muchos autos y cinco líneas de colectivo.

Me acomodé un poco mas en la silla, seguí mirando por la ventana, por ese diminuto espacio en el que todo el mundo me diría “pero si no ves nada” aún así  yo veía. Veía sin ver. Escuchaba sin realmente oír. Volví mi mirada al monitor, ese LG que tenia delante de mi y vi el titilar del Word. Esperaba que escribiera algo pero de mi mente no salía nada. Minutos atrás había estado leyendo el blog de una amiga y me quedaron millones de cosas en la cabeza. Una de las ventanitas ahí minimizadas me daba la pauta de que seguro me estaban hablando, sin titilar ni hacer nada, yo lo sabia. Quería ver que me había dicho o algo así, pero tenia ansiedad por escribir que por saber, tenia miedo de que la inspiración se me fuera por abrir otra ventana; pero la curiosidad me estaba matando, siempre fui muy curiosa y siempre me ganaba eso de mi y ese era otro de esos momentos en los cuales me había vuelto a ganar. Efectivamente, abrí esa ventana y me habían hablado, para nada importante, pero la mitad de mi inspiración se había desvanecido en satisfacer un simple capricho de mi cuerpo y mi mente.

Divagué un rato por ahí, en mi imaginación, y después me puse a mirar la habitación: fotos, un sobrero colgado, la cama sin hacer, la tele apagada, el escritorio lleno de papeles, recibos basura, vasos y demás cosas; la mesa de luz con diez libros apilados sobre ella, recuerdos, lapiceras, cuadernos, había de todo. La alfombra con dibujos en azul y rojo (estaba sucia pero seguía siendo esa alfombra), bolsas con ropa adentro, el placard cerrado pero desordenado en su interior. Estaba todo tal cual siempre estuvo mientras había estado ahí. Mentira. Lo solía tener mas ordenado otras veces. Me reacomodé en la silla, cada un par de minutos me sentía mas incomoda que antes y trataba de buscar una postura no tan complicada y placentera, pero mi cuerpo me pedía que me tirara en la cama, si eso pasaba, entonces mi escritura quedaría arruinada completamente.

17:19 era la hora que marcaba el reloj de la PC. Seguía siendo temprano y yo miraba el monitor y mis manos se movían por el teclado. Ni rastros de él en la red. Nada que me pudiese indicar que el había entrado al extraordinario mundo de Internet ni mucho menos a uno de esos programas que solía abrir para comunicarse con varias personas del mundo. Ni siquiera conmigo. Había escrito un poco mas de mi vida y lo sentía como un capitulo entero. A decir verdad antes de eso llevaba meses sin poder otorgarle a mis cuadernos, lapiceras y documentos de Word (sin contar blogs y demás) algo digno, ni siquiera una palabra, una letra, un carácter, nada. Vacía. Así había estado por meses hasta ese momento, esa noche que me encontré con una historia  nueva sin terminar y me dispuse a seguirla un poco más. Entonces parece ser que en ese momento mi bloqueo se termino y escribí algo mas. Duro poco. Duro nada. Aún así algo hizo como un click en mi y cambio todo, al día siguiente me encontraba escribiendo de vuelta. Tal vez algo sin sentido, tal vez no. Tal vez el inicio de una historia nueva, o quien sabe solo era un simple pensamiento. De ahí quizás el encierro con tanto calor, la oscuridad sin tanta luz mas que lo poco de la ventana. Volví a mirar hacia fuera, sabiendo que el paisaje no iba a cambiar que solo vería las ramitas y las hojitas del árbol, solo eso nada más. Pero bueno, parecía que estuviese buscando otra cosa, o que pensara que con tan solo dejar de mirar un par de segundos, para luego volver a mirar la magia haría su efecto y me cambiaria esos veinte centímetros de paisaje que tenia por la ventana. Otro error. Otra fantasía. Miré la hora de vuelta, solo ocho minutos habían pasado desde la primera vez que la había visto. Eso me dejaba en un buen promedio de tipeo de palabras por minuto. Intentaba sacar algo de mi cabeza pero la brillante idea no parecía tener ganas de aparecer.
Mi celular estaba tirado en la cama, modo vibrador porque siempre hay gente que molesta cuando duermo, no lo miraba, pero estaba pendiente agudizando mis oídos por si escuchaba moverse al recibir un mensaje de texto o alguna llamada, pero nada sucedía, él no entraba a la red, no llamaba, no daba señales de querer hablar conmigo a esta hora ni mucho menos. Parecía paranoica, inquieta, incluso loca, pero era ya común en mí verme de esa manera y esperar que el resto me vieran de esa manera.

Me rasqué un poco la cabeza, por cuarta o quinta vez me acomodé en la silla sin mucho éxito y seguí esperando que aquella buena idea cruzara mi cabeza mientras pensaba en el contenido de las novelas de Melisa P. y su forma de escritura y lo que había dentro del libro de una escritora argentina (cuyo nombre no recuerdo) “Quiero un novio”. Recordaba escenas que ellas contaban en sus novelas, y yo ya no me preguntaba si quería un novio, amor, un compañero o algo de eso, sino que buscaba esas escenas en mi vida, y pocas veces pasaron. No soy otra mas igual a ellas ni nada por el estilo. Pero sentía que algo que ver tenía y no sabia como expresarlo, aun ahora tampoco estoy segura de cómo hacerlo. Mientras pensaba mire la barra de herramientas y me encontré con una cuarta ventana, la del Skype, en su menú Principal, como no podía ser de otra forma, mi estado ocupado hacia que nadie me hablara. Muchas veces pensé si no estaba esperando el milagro del siglo y sentirme realmente útil. Deje de mirar esa ventanita minimizada para volver a hacer catarsis sola sin nada más que las cuatro paredes y las cosas de la habitación para que me entendieran, vieran y escucharan. Estaba realmente compenetrada con mi escritura, catarsis y demás hasta que el perro del vecino decidió ponerse a ladrar a la nada (o eso era lo que yo veía nomás de 20 centímetros de ventana y las ramitas y las hojitas) cuando mi inspiración y mi estado de trance se marcharon por completo dejándome sola ahí sentada, ahí sin un gato que este conmigo, ahí sin el que me da mimitos cuchicuchicú, ahí sin alguien que me haga aparecer una ventanita en el skype, ahí. Hundida en mis pensamientos. Sola. Ahí. Sola. Sentada. Ahí. Decidí mandar al perro a la mierda  y guardar el archivo de Word sin nombre titulo ni nada para continuarlo en algunos de esos ataques raros que me daban con la escritura. Total, ¿Cuál iba a ser el peor de los males? Y si, yo era la única tonta que podía preguntarme eso luego de una charla acerca de mentiras con dos amigos analizando dos situaciones similares pero a la vez diferentes. Solo yo tenía el don de hundirme sola en un mar de problemas y sin tener un motivo aparente como para estar involucrada en eso. En fin, decidí cerrar el archivo bajo el nombre de “anónimo” y ponerme con otra cosa, demás estaba decir que había largado mucha mierda afuera, pero productivo, nada de nada. Esa tarde entendí que necesitaba mucho más de mí y de quien sabe qué para convertirme en eso que quería ser.

1 comentario:

  1. No tengo mas palabras para decirte amorr..
    ya te habia dicho todo por skype.. aunqe sea un garabato sin titulo.. es lo q qiero q hagas, q escribas cada cosa q sientas, por mas q sea algo sin sentido..
    por algo se empieza.. es un pequeño comienzo ^^
    las grandes novelas empiezan con un garabato y una vaga idea y palabra a palabra se va armando algo muy bonito :$
    te amodoro mi vida :3

    ResponderEliminar